Las excentricidades del alcalde de San José Pinula y su familia encajan dentro de un patrón propio de personajes del mundo del narcotráfico a juzgar por el estereotipo que incluye caballos pura sangre, armas de fuego chapeadas en oro, joyería cara y visible, así como un exceso de elementos de seguridad a su resguardo con armamento sofisticado.
En la primera parte de esta investigación se reveló un entramado de corrupción en la comuna del que son partícipes el alcalde Johnny Frederyk Ayala Toledo, el concejal David Antulio Ordoñez Cruz y su esposa Lisseth Eugenia Castillo Zacarias, así como el empresario de la construcción Carlos Armando Velásquez Santos, quien ha recibido cerca de Q100 millones en contratos.
La segunda parte descubrió cómo estos millonarios contratos han acarreado beneficios a Johnny Ayala y su familia, al igual que al concejal David Ordoñez y a su esposa, quienes tienen a su servicio cuatro vehículos de lujo valuados en más de Q2 millones que son propiedad de Velásquez Santos.

Sonny Figueroa
sonnyfigueroa@voxpopuliguate.com
Artículos de Sonny Figueroa

Marvin Del Cid marvindelcid@voxpopuliguate.com
Artículos de Marvin Del Cid
A las doctrinas religiosas no siempre se llega por fe, sino por el poder que surge de manipular a las almas débiles, como suelen hacerlo la mayoría de políticos en Guatemala que usan a los feligreses como potenciales votantes en los procesos electorales con los que buscan mantener sus cargos y seguir gozando de las mieles terrenales.
Un ejemplo de esto lo constituye el alcalde de San José Pinula, Johnny Ayala para el que participar en procesiones y asistir a misas en la iglesia del parque central forma parte de un rito peculiar que incluye engalanarse con cadenas de oro y dijes de anclas y crucifijos para dejar constancia de su vida ostentosa.

Armas y seguridad
Si bien la religión es usada por políticos para ganar adeptos otra forma de hacerlo es a través de patrones de personajes del mundo del narcotráfico. En fotografías de redes sociales, Johnny Ayala aparece escoltado por personas con armas largas y también con su propia pistola con baños de oro.
Esta arma la usa en actividades públicas en la que participan menores de edad e irresponsablemente se la coloca a un costado dentro del pantalón.
De igual manera, en eventos de inauguración de obras grises aparece acompañado agentes de seguridad que en ocasiones están uniformados y van con fusiles que son expuestos con el propósito de que sean vistos por los participantes de las actividades.
Todo esto va acompañado de joyería. A Johnny Ayala se le ve con cadenas de oro con dijes de una cruz o una ancla, así como anillos y relojes que también son de oro.





Gusto por los caballos pura sangre
A la familia Ayala le apasionan los caballos pura sangre. Por eso el jefe del ayuntamiento de San José Pinula ha despilfarrado Q170 mil de los fondos públicos en los últimos dos años para el desfile hípico en el que participa su hija mayor Odalis Patricia Ayala Montenegro y la menor, de 17 años, protegidas ambas por hombres armados que forman parte de su equipo de seguridad.




Otro de lo gustos de la hija mayor de Johnny Ayala son las armas, al igual que su padre. Luego de las dos partes de esta investigación algunas fotografías suyas fueron publicadas en redes sociales y se le ve posando con pistolas.
Odalis Patricia es licenciada en nutrición y trabaja en la municipalidad de Fraijanes, donde recibe Q8 mil mensuales bajo el renglón 029. Es representante legal de una empresa denominada Multiservicios A.M., Sociedad Anónima, creada en diciembre de 2025.
Es pareja de Kevin Randolfo Archila Moscoso, un exagente de la Policía Nacional Civil (PNC) que se volvió empresario por estar involucrado, según fuentes consultadas en el Ministerio de Gobernación, en la aprobación de licitaciones millonarias durante el gobierno de Alejandro Giammattei y del exministro Gendri Reyes.

El hijo consentido: el Johnny
Johnny Josué Ayala Montenegro, el Johnny, es el segundo hijo del alcalde de San José Pinula. Trabajadores de dicha comuna y vecinos del lugar denuncian que el joven robusto aparece en actividades públicas al lado de su padre con el único propósito de promocionar su imagen en el municipio.
De igual manera, en las plataformas digitales, el jefe edil aparece impulsando la imagen de su hijo, quien el próximo año, según fuentes del partido CABAL, buscará convertirse en diputado ocupando la primera casilla del listado por los municipios del departamento de Guatemala.
En redes sociales, el Johnny aparece viajando constantemente en helicóptero, en limusinas, carros de lujo, vehículos de uso exclusivos en playas o simplemente repartiendo dinero contante y sonante.
Por ejemplo, en marzo de este año, “donó” Q10 mil en gasolina a motoristas, muchos de ellos trabajadores de empresas de reparto a domicilio, en un acto que refleja cabalmente la idiosincrasia del político estafador, traficante, clientelista y endiosado, que se da el lujo de ponerle precio a los votantes.



En las últimas elecciones, la religión ha sido usada por políticos guatemaltecos para suavizar una imagen que en realidad es la gente sin escrúpulos, con un amor desmedido por el poder y el dinero antes que por el prójimo; con una vocación de delincuentes antes que de servidores y con un amor desbordado por los lujos y las excentricidades antes que por la vida austera y la rendición de cuentas a sus electores.
Acá la primera y segunda parte de esta investigación:







