Vox Populi: periodismo molesto frente al crimen organizado, el autoritarismo y el arrodillamiento

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    Por Claudia Julieta Duque

    Periodista colombiana.

    redaccion@voxpopuliguate.com

    En agosto de 2019, los periodistas guatemaltecos Marvin Del Cid y Sonny Figueroa decidieron unir sus proyectos informativos, Artículo 35 y Vox Populi, y construir en conjunto un medio independiente que hasta ese momento ambos intentaban sacar a flote de forma individual: el primero se convirtió en una asociación de lucha por la libertad de prensa y el segundo en la marca bajo la cual empezarían a publicar sus trabajos investigativos.

    La conjunción de estos dos valientes colegas coincidió con la clausura definitiva de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) y la celebración de las elecciones que llevaron a la Presidencia de la República al conservador Alejandro Giammattei, quien con el apoyo del Ministerio Público implantaría en el país una verdadera vendetta en contra de investigadores, fiscales y jueces que en los años previos habían llevado casos en conjunto con esa Comisión, así como contra periodistas y figuras políticas que emergían peligrosamente como críticos del régimen autoritario que se afianzó en el país centroamericano con la excusa de la pandemia.

    Marvin y Sonny, cuyas carreras profesionales ya eran reconocidas para entonces, sin mayores recursos que sus capacidades e innegable olfato periodístico, empezaron a develar lo que ya se perfilaba como el afianzamiento del pacto de corruptos en torno al círculo más cercano a Giammattei: fue así como salieron a la luz los nombres del panameño Poll Anria y el mexicano Kif Nava, quienes manejaban un ejército de trolls en redes sociales y contaban con seguridad oficial, mientras sus parejas y amigos cercanos eran contratados en diferentes entidades del Estado. También, dieron a conocer la manipulación del sistema electoral para hacer elegir a Giammattei, que hasta 2019 era conocido como el candidato eterno, por sus múltiples e infructuosos intentos de llegar a la Presidencia.

    De allí en adelante se dio una seguidilla de reportajes contundentes e incómodos en contra de magistrados, contratistas, familiares y amigos de Giammattei, hasta la revelación -que en un principio molestó incluso a periodistas- de la relación sentimental que éste sostenía con el jefe del Centro de Gobierno y su mano derecha, Miguel Martínez, para «para pasar a revelar la trama de amenazas y persecución¨ que sufrió una pareja ocasional del presidente por parte de diversos funcionarios del Estado, incluido el ministro de Cultura y Deportes, Felipe Aguilar.

    A la par de sus investigaciones, desde el 20 de enero de 2020, menos de una semana después de la posesión de Alejandro Giammattei, los fundadores de Vox Populi comenzaron a ser objeto de la furia presidencial a través de señalamientos directos y ataques que empezaron con bloqueos en redes sociales, insultos y amenazas, y que fueron escalando hasta llegar a la detención arbitraria, golpiza y montaje contra Sonny Figueroa; el acecho continuó agravándose, y con él llegó la persecución judicial contra ambos colegas, así como innumerables agresiones digitales que alcanzaron niveles comparables a las sufridos por las colegas Rana Ayyub en la India o Patricia Campos Mello en Brasil, y que incluyeron discursos de odio que pretendieron asimilar a Marvin y Sonny a una pareja homosexual (con homofobia incluida), a personas en condición de mendicidad, y un gran sinnúmero de etcéteras.

    Pero, de forma excepcional, Marvin Del Cid y Sonny Figueroa no se amilanaron: por el contrario, y pese a haber sufrido tres exilios en cuestión de dos años, publicaron dos libros, hicieron giras, ganaron un reconocimiento latinoamericano, realizaron muchos reportajes más, y continuaron su trabajo pese al desarraigo.

    Con el cambio de gobierno, y con los gigantescos desafíos que implica hacer periodismo desde el exilio, en un período de seis meses, Marvin y Sonny han tumbado un director de Migración, una ministra de Ambiente, dos viceministros de Minas, un secretario de la Presidencia y la semana pasada, al director del Consejo Nacional de Adopciones.

    Desde Colombia, un aplauso sostenido para estos dos corajudos periodistas y su formidable labor, que en sí misma constituye una prueba de que al periodismo independiente hay que defenderlo hasta de los independientes.

    Bogotá, agosto de 2024

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