El presidente Bernardo Arévalo fue cuestionado por Vox Populi durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Cultura por la entrega de una beca por el gobierno de Taiwán al nieto de la primera dama, Lucrecia Peinado.

    Arévalo afirmó que: “La embajada le ofreció la beca a mi nieto. Yo no negocio ni acepto condiciones de ningún tipo”. Aseguró que el benefico dado a Adrián Roderico Fuentes Herrarte no genera algún conflicto de interés en su gobierno.

    Sonny Figueroa
    sonnyfigueroa@voxpopuliguate.com
    Artículos de Sonny Figueroa

    Marvin Del Cid marvindelcid@voxpopuliguate.com
    Artículos de Marvin Del Cid

    El pasado 22 de enero Vox Populi publicó una investigación en la cual dio a conocer que el nieto de la pareja presidencial fue becado por los taiwaneses y vive en ese país desde agosto de 2025.

    Adrián Roderico Fuentes Herrarte, de 18 años, es hijo de Rita Gabriela Herrarte Espaderos y de Julio Adrián Fuentes Peinado, hijo de la esposa del mandatario Bernardo Arévalo, lo que lo vincula de forma directa con el núcleo familiar presidencial.

    Durante varios meses el caso estuvo oculto hasta que fue publiado por este medio.

    La Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP) que dirige Karina García Ruano dijo tras la publicación de Vox Populi lo siguiente: “El Gobierno de Guatemala no ha participado en ningún trámite de postulación ni asignación de becas de China (Taiwán), cuyos requisitos, condiciones y beneficios han sido publicados en las redes de dicha Embajada”, aunque eso no fue lo cuestionado.

    Pero un día después reconocieron que Taiwán sí le hizo el ofrecimiento el Gobierno para que Adrián Roderico Fuentes Herrarte fuera favorecido.

    Un listado oculto

    Las becas que otorga Taiwán (y otros países) que deben recibir el aval de  Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), pasan por la gestión de la Dirección de Administración de Becas y Crédito Educativo que está bajo el control de la Subsecretaría de Cooperación y Alianzas para el Desarrollo, dirigida actualmente por Iliana Peña Aldana.

    Sin embargo, en Segeplan posteriormete dio a conocer un comunicado de prensa en el que indicaron lo siguiente:  “Estos son reconocimientos académicos ofrecidos regularmente por China (Taiwán) y pasa por los requisitos y méritos que dicho gobierno establece. Estos programas no involucran la participación ni asignación de ningún proceso de becas del Gobierno de Guatemala”.

    Al solicitar a Segeplan los listados de los últimos cinco años de los guatemaltecos que se han beneficiado con las becas que otorga Taiwán para identificar el nombre del nieto de la primera dama, trasladaron un documento en el que explicaron que hay algunas personas que reciben el apoyo directamente del gobierno taiwanés, evitando que se conozca quienes son en los registros de la secretaría.

    Aunque para aplicar a la beca MOFA se debe hacer a través de la Segeplan, esa institución insiste que ellos solo reciben los expedientes de los postulantes, pero que no tienen nada que ver en la elección.

    Este medio ha requerido entrevistarse con el secretario de la Segeplan, Carlos Mendoza, pero el funcionario ha indicado que se encuentra ocupado.

    La beca que recibió el nieto de  la primera dama es la MOFA (siglas en inglés del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán) y es una de las más apetecidas entre la comunidad estudiantil, porque cubre el 100 por ciento de los gastos. El beneficio permite estudiar una licenciatura, maestría o doctorado.

    La ayuda incluye un año para aprender el idioma mandarín y cubre el costo del programa (matrícula), boleto aéreo, hospedaje, alimentación, seguro de vida y un estipendio mensual al becario de hasta US$1,050.

    El caso vuelve a poner en evidencia favores y privilegios políticos en el acceso a las becas estudiantiles financiadas por ese país asiático.

    Los interes de Taiwán

    Taiwán ha logrado conservar su relación diplomática con Guatemala mediante una estrategia sostenida de favores políticos, cooperación dirigida y beneficios selectivos otorgados a figuras clave del poder guatemalteco, entre ellos, becas a altos funcionarios y sus familiares.

    En el listado de becados también figuran militares.

    En una publicación de Plaza Pública se resalta que un cable confidencial de la embajada de Estados Unidos, fechado el 25 de agosto de 2005 y divulgado por WikiLeaks, que esa política ha sido determinante para frenar cualquier intento de acercamiento de Guatemala hacia la República Popular China.

    El documento analiza los gobiernos de Alfonso Portillo y Óscar Berger y sostiene que el respaldo guatemalteco a Taiwán no responde únicamente a afinidades ideológicas, sino a una red de apoyos políticos y militares cuidadosamente cultivada por Taipéi. A través de asistencia financiera directa, programas de cooperación estratégica y presuntos incentivos irregulares, Taiwán habría asegurado la lealtad de altos funcionarios civiles y castrenses, cerrando el espacio diplomático a China.

    El cable también señala que, aunque China intentó atraer a Guatemala mediante promesas de mayor ayuda económica y oportunidades comerciales, Taiwán reaccionó rápidamente superando esas ofertas y reforzando su influencia política. Esta dinámica se vio favorecida por la postura conservadora del sector empresarial guatemalteco, tradicionalmente receloso de gobiernos de orientación comunista.

    Según el informe firmado por el entonces ministro consejero Bruce Wharton, la capacidad de Taiwán para incidir en las decisiones políticas y militares de Guatemala ha sido clave para bloquear la presencia china, consolidando una relación diplomática basada más en favores políticos y beneficios estratégicos que en una política exterior independiente.

    En 2005, Prensa Libre publicó una investigación en la cual dio a conocer que el expresidente Alfonso Portillo había recibido dinero de Taiwán.

    Entre enero y julio de 2000, la Embajada de Taiwán en Guatemala entregó a Portillo tres cheques por un total de US$1.5 millones, girados a su nombre a solicitud propia. Según autoridades taiwanesas, el dinero estaba destinado a un proyecto educativo de bibliotecas para la paz, administrado por el Estado Mayor Presidencial.

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