
Vox Populi tuvo acceso a chat de WhatsApp y audios de conversaciones que implican al sacerdote Oseas Ramón Cos Xujur en abusos sexuales a Mónica*, una joven de 20 años que estaba bajo la guía espiritual de aquel en sus aspiraciones por convertirse en monja.
Los abusos se habrían repetido por lo menos en diez ocasiones y tras ser denunciado el clérigo en las oficinas del Arzobispado de Guatemala, la víctima no obtuvo respuesta en su búsqueda de justicia, pero sí presiones para ella y su familia de parte de feligreses de la parroquia a la que asistía para que llegara a un acuerdo que no dañara la imagen de la Iglesia Católica, según indagaciones de este medio.
Mónica presentó a la vez una denuncia ante el Ministerio Público (MP), en donde asumieron que por tratarse de un sacerdote y no existir agresiones alrededor de los hechos, extremo que el ente debió de investigar antes de negar los agravios los fiscales han restado importancia al caso y buscan desestimar la denuncia para que se resuelva en las instancias eclesiásticas.
*Nombre supuesto para resguardar la identidad de la víctima.

Sonny Figueroa
sonnyfigueroa@voxpopuliguate.com
Artículos de Sonny Figueroa

Marvin Del Cid marvindelcid@voxpopuliguate.com
Artículos de Marvin Del Cid
Mónica conoció al padre Oseas Ramón Cos Xujur el 1 de agosto de 2024 en la parroquia San Juan Bautista, de Amatitlán, cuando acompañó a su mamá a un acto de confesión en virtud de que en aquellos días se sometería a una cirugía en la que había riesgo de perder la vida.
Al día siguiente, ambas fueron a misa y luego de finalizada platicaron con el clérigo. En la conversación, aquella le contó que Mónica quería ser monja y en ese momento Cos Xujur mostró interés en acercarse a la joven para guiarla espiritualmente en el camino de su noviciado.
Los días pasaron, y tras la operación de su mamá, Mónica se hizo cargo de cuidarla en casa.
Para entonces, la familia estaba involucrada de lleno en actividades de la iglesia y, tomando en cuenta el estado de la madre de Mónica, los feligreses pidieron que la eucaristía les fuera dada los domingos en la vivienda. El sacerdote se ofreció.
“En ese momento sentí una gran bendición, porque el padre quería visitarme y yo lo vi como que fuera un ángel de Dios, tomando en cuenta que estuve a punto de morir. Nunca sentí desconfianza de un sacerdote, uno agradece”, dijo la madre de Mónica a este medio.
Cuando terminaba de oficiar misa, el padre Oseas, como lo llamaban los devotos, acostumbraba a quedarse de pie en la puerta de la iglesia para despedir a la feligresía. En una de esas ocasiones vio que Mónica se hallaba sola y se ofreció nuevamente como su director espiritual.

Oseas Ramón Cos Xujur el día 23 de junio de 2024, día que fue ordenado como sacerdote. (Fotografía: redes sociales)
Mónica hizo la mayor parte de sus estudios en centros educativos para mujeres. Nunca había tenido un novio, ya que sus padres la sobreprotegían al extremo de que en su adolescencia tuvo pocos amigos. Así lo explicó la misma familia a Vox Populi.
Desde temprana edad mostró intención de ser monja. En 2021 estuvo por algunos días en un convento, en donde aseguró que reafirmó su intención de dedicar su vida a Dios. Las monjas la aceptaban con 16 años, pero sus padres querían que terminara sus estudios de secretariado.
Su devoción para servir en la Iglesia era tan grande que se ofreció como catequista de niños que hacían su primera comunión en una capilla ubicada en su colonia.
Fue el 4 de septiembre de 2024, luego de la operación y posterior recuperación de la mamá, cuando empezó a reunirse con el sacerdote una hora por semana. Platicaban en el jardín o en los pasillos de la parroquia situado a unos 10 minutos de su casa.
Debido a que Mónica había registrado su número de teléfono móvil en la dirección de la parroquia, fue fácil para Cos Xujur obtenerlo y comenzó a escribirle mensajes por WhatsApp y luego por Instagram. En este punto ocurrió un hecho peculiar: el sacerdote le dijo que en la primera red social sería su guía espiritual y que, en la otra, su amigo.
Poco a poco, el guía espiritual fue atemperando sus conversaciones en Instagram haciéndolas girar sutilmente hacia el tema sexual, pero con la advertencia consabida de que tales intercambios serían un secreto que nadie más tenía que saber, “porque es parte de la confianza entre líder y estudiante”.
“No tenía que decirle nada a nadie; si yo de verdad lo quería y le tenía afecto, debía guardar silencio para no perjudicarlo. Me pedía fotos y videos de mi cuerpo y no sabía qué enviarle, pero él me mandaba fotos y videos pornográficos”, recuerda Mónica.
Pero no solo era eso. Según Mónica, “me mandaba videos de él masturbándose y música romántica, diciéndome que yo era bien bonita”.
Conversación entre Monseñor Gonzalo de Villa y Mónica.
El sacerdote le preguntaba si había tenido relaciones sexuales y que si le gustaría experimentar. De igual manera, le insistía en que era bonita y fue cuando empezó por Instagram a enviarle videos de modelos bailando y le pedía que hiciera lo mismo: Que se grabara y le mandara los videos.
Cuando ella lo cuestionaba por aquellas conductas, el sacerdote le decía que era parte de las pruebas «para saber si podría ser monja».
La primera violación
A finales de 2023, Mónica empezó a sentir dolores en la mano derecha. Los médicos del Hospital Roosevelt, a donde había asistido en busca de auxilio médico, detectaron un pequeño tumor en el hueso del dedo medio y tuvieron que operarla el 16 de octubre de 2024.
Una semana después de la cirugía le practicaron otra para injertar hueso que le fue extraído de la cadera. Tras esto se quedó en casa con el brazo derecho enyesado, debiendo guardar reposo también por los dolores en la pierna izquierda.
En ese lapso, el sacerdote llegaba a visitarla en presencia de sus padres, pero el 6 de diciembre de ese año, mientras la madre había salido a hacerse un chequeo, el padre Oseas llegó a la casa y fue cuando abusó de ella por primera vez.
Se la llevó a la habitación. La desnudó, porque ella no podía hacerlo debido al yeso que tenía en el brazo derecho; se puso un condón y la penetró. Ella nunca había tenido relaciones sexuales, pero recuerda perfectamente a Cox Xujur diciéndole, mientras la sujetaba con fuerza: “¡Tú puedes!”.
Tras unos 20 minutos, el sacerdote se vistió y le adviertió que aquello sería un secreto entre los dos.
Mónica relatando al arzobispo metropolitano la primera vez que fue abusada por el padre Oseas.
Aquello se repitió por lo menos otras diez veces. Todas fueron en diferentes circunstancias e iban subiendo de intensidad. Para mantener control sobre ella, le decía que no dijera nada, pues, de hacerlo, haría públicas las fotografías que ella le había enviado con anterioridad.
Otro momento que marcó esos abusos fue el 24 de febrero de 2025. El padre Oseas llegó a casa de Mónica y la obligó a tener relaciones. Esta vez, grabó el encuentro sexual con la cámara de su teléfono. Le dijo que ese video lo guardaría para revivir el momento. Ese mismo día le mandó vídeos pornográficos para que “aprendiera a moverse”, detalla la joven.
El 4 de marzo, Mónica fue a un chequeo al Hospital Roosevelt con su papá, pero él la dejó en el lugar y se fue a trabajar. El sacerdote se ofreció a recogerla para llevarla a casa, en virtud de que, casualmente, le dijo, se hallaba “haciendo un mandado por el lugar”. Ella y su padre aceptaron la cortesía, pero en lugar de su casa la llevó a un motel en las inmediaciones de El Trébol y de nuevo abusó de ella.
El 16 de marzo de 2025, ella pensó que su martirio había acabado. Ese día, el padre Oseas anunció a los feligreses que dejaría la parroquia y que se iría a la de San José Pínula. Todos le aplaudieron cuando terminó la misa.
Después le confesaría a Mónica que su salida se debió a un problema con el párroco, sin dar mayores detalles. Los padres de Mónica hicieron un almuerzo de despedida en su casa el sábado 22 en agradecimiento y por ser guía espiritual de la joven. El 24, por fin, dejó Amatitlán.

Oseas Ramón Cos Xujur al lado derecho de Monseñor Tulio Omar Pérez Rivera, Obispo Auxiliar del Arzobispado de Guatemala, quien lo ordenó como sacerdote. (Fotografía: redes sociales)
En su época como seminarista, Cos Xujur tuvo problemas por conductas calificadas como inapropiadas con las autoridades del lugar y se graduó en una promoción que no era la suya. Al llegar a la parroquia de San Juan Bautista se dedicó a ofrecer misa en La Villa de las Niñas, ubicada en la zona 13 de la Ciudad de Guatemala y administrada por monjas.
Luego de su traslado a San José Pinula siguió conversando con Mónica a través de las redes sociales. Ella pensó que todo se limitaría a mensajes de texto, pero él la llamaba cuando estaba bebiendo licor y le exigía videos y fotografías chantajeándola con la amenaza de revelar a su familia sus encuentros sexuales.
De manera sorpresiva, el 17 de abril de 2025, en pleno Jueves Santo, llegó a Amatitlán y llamó a la mamá de Mónica para que le autorizara llevársela a la Ciudad de Guatemala a ver la procesión del Cristo Rey de Candelaria, la favorita de Mónica. Dijo que irían más jóvenes, lo cual no era cierto.
Eran las 3:00 de la mañana del viernes 18 de abril cuando el sacerdote llevó a Mónica de regreso a casa. Desde las 20:00 horas del Jueves Santo los padres de la joven estuvieron llamándola y escribiéndole al clérigo, pero no les respondían. A ella, él había dicho que apagara su teléfono.
Fue aquella misma madrugada en que Mónica les contó cada uno de los abusos que había sufrido desde aquel 6 de diciembre. A partir de ese momento, según lo relataron a Vox Populi, los padres de la joven sintieron que el mundo se les venía encima.
Sin embargo, antes de llevarla a casa, el guía espiritual abusó de Mónica dentro del carro en una de las calles de Amatitlán.
Ese mismo Viernes Santo, los padres de la joven fueron a buscar al sacerdote Byron René Albizures González quien tenía a su cargo la parroquia de San Juan Bautista y denunciaron verbalmente al padre Oseas.
La respuesta que obtuvieron no fue la esperada. Albizures González recomendó que no presentaran la denuncia ante el MP, para no exponer a Mónica ante la opinión pública y dañar la imagen de la Iglesia Católica. Les dijo que debían accionar ante el Arzobispado de Guatemala.
También insinuó la posibilidad de un acuerdo económico a cambio del silencio de la familia.
La familia de Mónica sospecha que ese no es el único caso de abuso sexual cometido por Cos Xujur en aquella iglesia y que a lo mejor otras víctimas temen hablar, esto debido al actuar de las autoridades de la parroquia que recomendaron guardar silencio.

Parroquia de San Juan Bautista, en Amatitlán, lugar en donde el padre Oseas Ramón Cos Xujur estaba asignado y en donde conoció a su víctima. (Fotografía: Vox Populi)
El mismo 18 de abril los padres contactaron al sacerdote y le exigieron una explicación. Él llegó a su casa y confesó que abusó de ella, pero también les dijo que tenía contactos en el Arzobispado de Guatemala y que antes de denunciarlo se lo pensaran bien.
Les dijo que era cercano a un sacerdote de apellido Calvillo y de monseñor (Gonzalo) de Villa, por lo que todo lo que hicieran para afectarlo no procedería. De hecho, en Facebook hay fotografías de aquel con estas personas que sugiere una relación de amistad.
Tras ese encuentro con sus padres, Mónica recibió una llamada de Cos Xujur el domingo 20 de abril en la que le exigió la contraseña de su cuenta de Instagram y de WhatsApp para borrar los mensajes que le enviaba y los videos que le pedía replicar, pero ella no accedió.
El sacerdote se las pidió para que el problema no se hiciera más grande.
El 25 de ese mes, la familia llegó a la sede del Arzobispado de Guatemala, a un costado de la Catedral Metropolitana, en pleno Centro Histórico, y fueron atendidos de prisa por el obispo auxiliar Eddy René Calvillo Díaz, al que había hecho referencia Cos Xujur. Ese mismo día, por medio de una carta, pidieron una reunión con el arzobispo metropolitano, Gonzalo de Villa, pero no les respondieron.
El 9 de mayo, en compañía del abogado Marco Vinicio Cancinos Rojas, Mónica llegó al Ministerio Público para presentar la denuncia y fue atendida en el Modelo de Atención Integral para Mujeres Víctimas de Violencia (Maimi). La auxiliar de la Fiscalía de la Mujer, Wendy Carina Pajarito González, fue la encargada de atenderla.
En su testimonio, Mónica contó cronológicamente los hechos, pero no encontró el apoyo que esperaba del ente investigador. Incluso, precisó que la auxiliar fiscal se puso del lado del agresor. En entrevista con Vox Populi dijo que su mayor temor es que el caso quede en la impunidad.
Este medio pudo constatar, por documentos presentados por la afectada, que la auxiliar fiscal cambió varias de las declaraciones de Mónica, supuestamente, para favorecer al líder religioso señalado.
Mónica y el abogado pidieron al MP investigar a Cos Xujur por el delito de violación contemplado en el artïculo 173 del Código Penal, pero la auxiliar dijo que las acciones encuadraban en el de violencia psicológica porque no hubo agresión física o amenazas.
En los documentos, la auxiliar anotó que la denuncia fue interpuesta por el delito de violencia contra la mujer en su manifestación psicológica (artículo 7 de Ley contra el Femicidio), lo cual rechaza la víctima.

Sede del Arzobispado de Guatemala ubicada a un costado de la Catedral Metropolitana. (Fotografía: Vox Populi)
En la misma fecha, 9 de mayo, Mónica y sus padres fueron a dejar otra carta al Palacio Arzobispal pidiendo una audiencia con Gonzalo de Villa, quien los atendió hasta el 16 de mayo por un lapso de apenas cinco minutos. Y lo hizo, según la familia afectada, porque ellos dijeron que de no recibirlos harían pública la denuncia.
El 23 de mayo estuvieron por casi dos horas con el jerarca católico y el padre Luis René Sandoval, el vocero del Arzobispado. Ambos escucharon el testimonio de Mónica. Vox Populi tuvo acceso a grabaciones de ese encuentro.
“Me da mucha vergüenza que un sacerdote haya hecho esto, me da mucha vergüenza que alguien como él haya cometido todas estas depravaciones que ustedes me cuentan. A mi me llegó la noticia por una llamada del padre Byron (el párroco de San Juan Bautista, Amatitlán)”, se lamentó el arzobispo metropolitano.
En su intervención agregó: “Yo hablé con él (en referencia a Oseas Ramón Cos Xujur) y contó su versión de los hechos. Algunas cosas él las reconocía, pero no daba detalles en el grado en que ustedes lo hicieron. Pero el tema era lo suficientemente grave para comenzar un proceso canónico”.
Gonzalo de Villa les aseguró que, desde el 4 de mayo, el abusador estaba suspendido en sus funciones y que había sido separado de la parroquia de San José Pinula. Les explicó que estaba reuniendo información para enviarla al Vaticano, en donde se toman las decisiones en casos como este.
Mónica y sus padres pidieron una copia de la resolución del Arzobispado de Guatemala en la que se suspende al padres Oseas, pero en ese momento no se la dieron.
Durante la conversación, la madre de la víctima fue enfática: “Si yo me quedo callada soy cómplice, porque yo permito que esto se siga repitiendo; por eso le digo que quiero que sea expulsado, quiero que sea separado de esos adolescentes con los que trata (en la parroquia y en la escuela La Villa de la Niñas), porque se aprovecha de su sotana”.
La respuesta de la máxima autoridad eclesial fue que “ese proceso toma tiempo, porque hay más casos a nivel mundial”, poniendo el ejemplo de Guatemala.
“Lamentablemente, su hija no es el único caso que va a llegar a Roma, porque llegan de todo el mundo. Acá tengo un caso que está en ese proceso y fue con una menor de edad. Pasó con un diácono, no hubo violación, pero si hubo los suficientes elementos (sexuales). Hubo resolución de Roma y se le va a notificar de su expulsión de su estado clerical”, aseguró de Villa.
Los padres pidieron que el proceso contra el padre Oseas fuera acelerado y advirtieron que irían a los medios de comunicación para presionar. La respuesta del padre Luis René Sandoval fue: “El problema es él, no la Iglesia Católica. El problema es que también se dañan ustedes mismos».

En la primera fotografia, Oseas Ramón Cos Xujur aparece con Gonzalo de Villa y en la segunda con Eddy Calvillo, con los que asegura tiene amistad y proteccion. (Fotografías: redes sociales)
El 4 de febrero de 2022, por medio del Decreto 32-02-22, el arzobispo metropolitano, Gonzalo de Villa, publicó el Protocolo para la presentación de denuncias e investigación sobre abusos sexuales contra menores o personas vulnerables cometidos por clérigos, personas consagradas y personal eclesiástico en la arquidiócesis de santiago de guatemala.
Ese manual establece que una vez recibida la denuncia en el Arzobispado de Guatemala, el Canciller, en este caso, Eddy René Calvillo Díaz, debió informar a la máxima autoridad, Gonzalo de Villa, quien procurará tener un acercamiento con la víctima o la familia.
En este caso, la reunión ocurrió porque previamente Mónica y su familia amenazaron con «ir a la prensa» y no por iniciativa de las autoridades católicas.
El documento vio la luz luego de que en 2021 se aprobaron cambios en el Código de Derecho Canónico, durante la administración del Papa Francisco. En estas modificaciones se reconoce los abusos sexuales de curas en contra de personas adultas en situación vulnerable, como el caso de Mónica.
El 29 de mayo, ella y sus padres volvieron al Arzobispado de Guatemala para pedir copia del documento que confirme la suspensión del abusador de sus funciones. Fueron atendidos por el padre Luis René Sandoval y les prometió nuevamente que se los daría. No obstante, hasta la publicación de este reportaje siguen esperando una respuesta oficial.
En contrapartida, con lo que sí se han encontrado Mónica y sus papás es con una actitud hostil de parte de la comunidad católica. Por ejemplo, han recibido la visita de monjas que llegan a presionar para que no sigan el proceso contra el padre Oseas en el MP, porque es afectar la Iglesia.
De igual manera, Mónica fue expulsada del grupo de WhatsApp de la pastoral juvenil y su familia fue apartada de las actividades de la parroquia de San Juan Bautista.
Han pasado cuatro meses desde que Mónica denunció los hechos ante las autoridades eclesiáles y tres meses desde que fue interpuesta la denuncia en la fiscalía especializada, pero el caso fue trasladado a Amatitlán y la justicia no llega.
El pasado 7 de agosto, el padre de Mónica se apersonó en el Arzobispado de Guatemala y tras identificarse en el intercomunicador que está en la calle para preguntar sobre el caso de su hija, ni siquiera le abrieron la puerta. Lo ignoraron.

Una de las ultimas fotografias públicas del padre Oseas durante una misa el Viernes Santo, día en el que abusó por última vez de Mónica. (Fotografia: redes sociales)
¿Qué dice la iglesia?
Vox Populi llamó al Arzobispado de Guatemala para cuestionar al padre Luis René Sandoval sobre la situación del sacerdote Oseas Ramón Cos Xujur. En la primera llamada dijo que desconocía del caso, pese a que él estuvo en la reunión entre Mónica, sus padres y monseñor de Villa.
Minutos después, devolvió la llamada para decir que tenía una postura. “Sobre la persona que usted nos consulta, está suspendido del ministerio y en un proceso penal y las autoridades deberán juzgar”.
Al preguntarle sobre ese procedimiento interno, explicó: “Consiste en la suspensión del ministerio y está siguiendo el debido proceso penal eclesiästico. No puedo dar las fechas exactas, depende de lo que conteste Roma; podrán ser meses de investigaciones y de trabajo que se está llevando (a cabo)».
Autoridades eclesiásticas que prefieren el anonimato para evitar represalias de parte del Arzobispado de Guatemala aseguraron a Vox Populi que el sacerdote Oseas Ramón Cos Xujur no se encuentra suspendido; «está activo», dijeron.
Al llamar a la parroquia de San José Pinula para saber si el padre Oseas sigue en funciones, la respuesta que se obtiene es que no se puede dar información sobre él “porque está siendo extorsionado en un caso en Amatitlán”.
Con estas declaraciones y el hermetismo de la jeraquía católica no existe garantía de que la suspensión haya ocurrido efectivamente, porque la iglesia no da evidencias de eso.
Este caso recuerda al del padre Nery Mijangos, quien fuera separado de la Iglesia Cátolica por los señalamientos de abuso sexual y abuso de autoridad contra personas adultas vulnerables, pues se había aprovechado de dos seminaristas de 26 y 28 años en 2014.
Aquel caso avanzó luego de que los agraviados denunciaron los hechos ante la prensa.
Si has sido víctima de un líder religioso puedes comunicarte a redaccion@voxpopuliguate.com o a las redes sociales de los autores de este texto.






