La inmoralidad como herencia familiar

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    Por Alex Maldonado

    Periodista desde 1998. Se inició como reportero en Emisoras Unidas y en 2000 llegó a Nuestro Diario, en donde pasó por los cargos de editor y jefe de noticias. Periodista desde 1998. Se inició como reportero en Emisoras Unidas y en 2000 llegó a Nuestro Diario, en donde pasó por los cargos de editor y jefe de noticias.

    amaldonado@voxpopuliguate.com


    Juan Carlos Eggenberger, quien por años ha esquilmado millones de Fundabiem, se aferra a una institución cuya credibilidad debilita lentamente desde hace casi dos décadas. Con el argumento de que “funciona bien” justifica las acciones que por años viene realizando su familia al frente de esta noble entidad, de la que dependen miles personas con capacidades especiales.

    Lo escribió él mismo, en una respuesta a un usuario de Twitter, que le cuestionaba por qué seguir haciéndole daño a la entidad que asegura defender con el argumento de que lo hace por las personas necesitadas.

    «¿Y me podés explicar como por que deberíamos de hacerlo? ¿Sabes que Fundabiem es una institución PRIVADA? ¿Que inició con Q975 de capital y hoy a dado más de 10millones de terapias? ¿Que tiene activos, que le pertenecerían al Estado si Fundabiem cierra, por mas de Q25 millones?», escribió (las faltas de ortografía son suyas).

    Desenmarañemos por qué es él quien le hace tanto daño a la entidad y no una investigación bien fundamentada y mejor documentada, que no le permite refutar con un solo argumento valedero.

    «¿Sabes que Fundabiem es una institución PRIVADA?», es su primer cuestionamiento directo. Y es cierto, una fundación es una entidad privada. Pero no es un negocio personal que puede manejar a su antojo. Una fundación tiene unos estatutos que la definen y sus miembros deben regirse a estos o cometen ilegalidades que los demás interesados deben hacer valer, incluso ante los tribunales. Eggenberger es el presidente del Consejo Directivo (CD), pero existe una Asamblea General que es la autoridad máxima.

    En el caso de Fundabiem, sus Estatutos, en el TÍTULO IV DE LA ORGANIZACIÓN: CAPÍTULO II DEL CONSEJO DIRECTIVO: Artículo 30, establecen que los directivos son electos para un período «de dos años pudiendo ser reelectos por un período similar y en forma ad honorem». Esto significa que él no puede estar en la Presidencia más de cuatro años, y si la asumió en 2018, en este 2022 ya no debería estar ahí.

    Antes de ser presidente del CD, el puesto lo ocupó su mamá, Blanca Lidia Hernández Ramírez de Eggenberger por al menos una década (se documenta que al menos de 2009 hasta entregarle el cargo a su hijo, en 2018), por lo que también estuvo más del tiempo que reglamentariamente estipula la misma Fundabiem.

    «¿Que inició con Q975 de capital y hoy a dado más de 10millones de terapias?». Cierto, el acta constitutiva establece que los  23 fundadores, entre los que se encuentran sus padres Carlos Enrique y Blanca Lidia aportaron ese monto para crear la fundación, el 6 de noviembre de 1985, ante el notario Carlos Manuel Castro Monroy. Un año después, el presidente Vinicio Cerezo aprobó su vida jurídica y fue cuando se realizó la primer colecta.

    De los primeros años se desconoce, pues la tecnología no había llegado y no se tiene registros de la época. Pero, según el Ministerio de Finanzas Públicas, entre 2006 y 2021, el Estado, a través de sus distintas instituciones, le ha entregado Q148 millones, de los Q314 millones que el mismo Eggenberger asegura han recaudado en 35 años. Significa esto que el 47% de esos ingresos son del Estado, por lo tanto, no son privados y son fiscalizables.

    Agreguemos que, si el restante 53% (Q166.5 millones) de ingresos en estas más de tres décadas provienen de colectas públicas, dinero que la gente de a pie y empresas les donan, también existe legislación que establece el proceder para su manejo. 

    No importa dar «10 millones de terapias» como él asegura, sin que tengamos pruebas de ello, si moralmente no corresponde en un buen manejo de las finanzas y se receta jugosos salarios y contratos millonarios; pues esto significa que la cantidad de terapias pudieran ser más, si el uso del dinero fuera eficiente.

    «¿Que tiene activos, que le pertenecerían al Estado si Fundabiem cierra, por mas de Q25 millones?» ¿Quién dijo que Fundabiem debe cerrar? si tan urgidos que estamos de instituciones públicas eficientes. Porque Fundabiem, aunque es privada, ni un centavo de sus ingresos provienen de negocios propios. Todo es donado por el Estado, por personas de a pie o empresas. Los únicos recursos propios fueron aquellos Q975 de la creación, en 1985.

    Y sobre los negocios de la familia Eggenberger con los recurso de  Fundabiem, podemos empezar indicando que, como en toda fundación, sus estatutos establecen que los directivos no pueden lucrar con esas finanzas, sino que deben trabajar para ellas «en forma ad-honorem».

    Esto se basa en la Ley de Organizaciones No Gubernamentales, que las describe como personas jurídicas no lucrativas, por lo que tienen prohibición de distribuir dividendos, utilidades, excedentes, ventajas o privilegios a favor de sus miembros. «El dinero (que reciben) deberá ser utilizado únicamente para el cumplimiento de sus fines».

    Y en una denuncia que la Contraloría General de Cuentas realizó en contra de la mamá de Juan Carlos Eggenberger, en 2018, se basa en la  Ley de Contrataciones del Estado, la cual indica que por la naturaleza de sus ingresos, Fundabiem no puede contratar o tener como proveedores a empresas de los parientes de sus autoridades.

    Pero, haciendo memoria desde la creación de la fundación, en 1985, curiosamente, la señora Blanca Lidia había registrado un año antes, el 22 de noviembre de 1984, el nombre Teletón como una «señal de propaganda» ante el Registro Mercantil. En su «Historia» en la página de Fundabiem, relatan que los dueños de la marca ofrecieron «hacer uso sin costo de la  misma para realizar esta actividad de  recaudación».

    Sin embargo, en un acta a la que Vox Populi tuvo acceso, el Consejo Directivo acuerda pagarle a una de las empresas de Juan Carlos, medio millón de quetzales para usar la marca. «De acuerdo a las propuestas presentadas por la empresa Comunnis, S.A., se aprobó proponer 4 pagos de Q125 mil cada uno, hasta completar el pago de medio millón de quetzales, en concepto de uso de la marca Teletón, iniciando a partir del mes de noviembre de 2017 a febrero de 2018». Aunque no se tiene registro previo, es difícil creer que en las tres décadas anteriores no hayan hecho más cobros.

    En 2006, con Melpra, S.A. vendió tres vehículos a la fundación, por un valor de Q250 mil. Tres años después, a través de Inversiones Gayuba, Blanca Lidia contrata a su hijo como director ejecutivo. Estuvo en el cargo entre 2009 y 2017, con un salario de Q45 mil mensuales. En esos nueve años, Eggenberger cobró al menos Q4.6 millones por «servicios profesionales».

    Como si fuera poco ese salario, más servicio de teléfono e internet y todos los gastos pagados para ir a otros países en viajes que justificaba como representación del evento Teletón; en abril de 2014 se cobró un bono de Q200 mil por «los excelentes resultados mostrados en el desempeño de sus actividades». 

    Y el argumento para otorgárselo, como mínimo, es contradictorio: «…hemos sido muy prudentes con el tema del presupuesto. Luego de haber escuchado el informe, la Asamblea General le brinda una felicitación al Lic. Juan Carlos Eggenberger por los resultados y logros obtenidos hasta la fecha y a la vez acuerda otorgar un bono por productividad» documenta el acta.

    Pero las buenas nuevas para la familia no se detuvieron. El 2 de noviembre de 2016, Blanca Lidia firmó un contrato (de 5 años) en representación de Fundabiem, con su hijo, dueño de Comunnis, para el manejo de relaciones públicas, publicidad y redes sociales. La duración sería de noviembre de 2016 a noviembre de 2021, por un valor de Q13.7 millones. 

    Este contrato habría sido renovado a finales del año pasado. El 13 de diciembre, cuando concedió entrevista a Vox Populi, para la investigación hecha pública la semana recién pasada, aseguró que se estaba «analizando» la prórroga. Pero no creo que le fuera muy difícil decidir, siendo en este momento él es presidente y representante legal de Fundabiem y dueño de Comunnis, empresa que ahora se llama Activar.

    Cuando la Contraloría hizo algunos de estos hallazgos, en 2018, denunció a los cuatro integrantes del Consejo Directivo que firmaron, incluyendo a la madre de Juan Carlos. Fue el mismo año en que decidieron relevarla de la presidencia e instalar al hijo.

    En sociedades como la nuestra, muchos están acostumbrados a dejar que unos pocos se atasquen a manos llenas, esperando que algo se les caiga y lo dejen para los demás. Pero es evidente que la ética y la moral no tienen cabida en una experiencia como esta. Y si ese es el ejemplo de los padres, no podemos esperar nada bueno de su descendencia.

    Autor

    • Periodista desde 1998. Se inició como reportero en Emisoras Unidas y en 2000 llegó a Nuestro Diario, en donde pasó por los cargos de editor y jefe de noticias. En 2016 conformó el equipo de investigación de dicho medio en el que revelaron escándalos en la administración pública.

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