Las redes sociales y yo

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Por Jorge de León

Escribiendo en Vox Populi

redaccion@voxpopuliguate.com

Recuerdo que hace unos tres años varios amigos me insistían que fuera mas activo en Twitter y que de a poco fuera abandonando Facebook, que era una red social mas compatible conmigo dado a que los usuarios eran “mas inteligentes, con un mejor nivel de discusión y con mayores habilidades para generar cambios”, por lo que en el “feis” solo estaba perdiendo mi tiempo en cosas insulsas, sin contenido y nada transformadoras.

Excuso decir que esas recomendaciones literalmente “me pelaron” -pese a que tenía tuiter desde antes que varios de ellos-, porque me parecía que era muy snob y de un nivel de discusión mas agrandado que zapato de payaso. Definitivamente no era para mi. No obstante, empecé a ser un poco mas activo, (obviamente seguía mas en Facebook) gané algunos seguidores y le di “follow” a otros tantos, me parecía interesante, pero nada que me quitara el sueño; es mas, fui teniendo una actitud como la de Consuelo Porras, Fiscal General: vigilante y sin hacer nada.

Pasó el tiempo y con ello una avalancha de “usuarios” de Twitter empezó a inundar de comentarios mi MD, TL y mi CC, no porque los siguiera, sino porque los que seguía daban retuits, comentaban, cuestionaban, peleaban o simplemente hacían mención de algo y ahí empecé a darme cuenta de cómo había “evolucionado Twitter”.

El alto nivel de discusión; los comentarios sensatos y razonados; el intercambio de opiniones respetuosas; las propuestas transformadoras y los ejercicios democráticos para el cruce de ideas, fue tan efímero como las buenas intenciones de los candidatos presidenciales, eso si existe alguno con buenas intenciones.

Si ya existían cuentas de personajes oscuros y siniestros dedicados exclusivamente al activismo y a defender intereses particulares, el surgimiento de lo net center dieron otro nivel de estupidez discursiva al uso de Twitter en Guatemala. Lo mas preocupante quizá no sea tanto la estupidez y la defensa oficiosa que hacen, sino el peligro en el que han puesto a muchos ciudadanos dando a conocer sus perfiles, actividades profesionales y vínculos familiares, que nada tienen que ver con el disenso o su orientación de cualquier naturaleza: religiosa, ideológica, etárea, género, deportiva, entre otros.

Sucede que en Guatemala estar en la antípoda de los antidemocráticos sugiere un peligro de descalificación, amenaza e, incluso, intento de agresión, como ha sucedido en algunas concentraciones públicas en donde varias personas han sido sujeto de ataques verbales y físicos simplemente por lo que han expresado en sus tuits.

No me cabe duda de que los trinos son un buen mecanismo de comunicación, funcionan de manera eficiente y son de servicio público cuando se utilizan bien, lamentablemente en nuestro contexto la cosa no sabemos en qué momento se jodió, pero sí quién la jodió. De momento prefiero seguir usando el “feis”, porque al final a mi lo que me entretiene es entretener y entretenerme, si quisiera hacerme mala sangre y romperme las bolas estaría más activo en Twitter, cosa que aún no haré. En todo caso, sin ser millennial, pasaría a ser mas constante en Instagram que, al final, según Metricool, es la número uno en el uso de redes sociales, por encima de Facebook, Youtube, y Twitter en los puestos dos, tres y cuatro.

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