Pacto de corruptos, no nos robará la esperanza

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    Por Víctor Ruano

    De familia campesina jutiapaneca. Presbítero de la Iglesia católica en la diócesis de Jutiapa. Lic. en sociología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Atento a la realidad social y eclesial, para el análisis, la reflexión y el compromiso, desde la praxis de Jesús de Nazaret y del pensamiento social de la iglesia.

    pvictorr@hotmail.com


    La alianza criminal en el poder actuando desde el MP, bajo las órdenes de la Fundación Contra el Terrorismo; dinamizada desde el Ejecutivo por Giammattei, bajo las indicaciones del CACIF, no nos robarán la esperanza en su perversa estrategia por criminalizar lideres y lideresas sociales, periodista y mentes pensantes y críticas del régimen podrido que tenemos y de todos sus defensores y netcenteros, integrantes del pacto de corruptos.


    Ante la embestida de estas manzanas podridas dentro del sistema de justicia, el Ejecutivo, el Legislativo y el sector patronal, necesitamos organizarnos para defender nuestra dignidad ciudadana y nuestros derechos con el fin de concretar nuestro deseo de Unidad y Paz, que es fruto de la Verdad y la Justicia.

    El momento histórico que vive el país, cuando la oscuridad es más intensa, es para soñar un nuevo amanecer pletórico de  esperanza en una nación de hermanos y hermanas. Es la esperanza activa que abre la posibilidad cierta de generar una sociedad cada vez más inclusiva, dialogante, compasiva y cargada de bondad.

    Es la esperanza de vivir en un país democrático y libre de esa partidocracia infame y corrupta que cobija lo más podrido de la sociedad guatemalteca; la esperanza también de contar con un sistema tributario más equitativo que disminuya tantos privilegios de los más ricos y poderosos de nuestro país; la esperanza de un sistema de justicia independiente, que proceda con prontitud y al servicio de todos, sin privilegios.

    Por este motivo, junto al Papa Francisco y junto a muchos   testigos de la Iglesia de base y de la Guatemala profunda y marginada, gritamos ¡No nos robarán la esperanza!

    Estamos conscientes, no somos ingenuos, que los valores y principios éticos que nos mueven, no se transforman fácilmente en estructuras sociopolíticas ni en programas de gobierno como deseamos todos y anhelan nuestros pueblos.

     El Evangelio de Jesús y el espíritu de las Bienaventuranzas, (Lc 6, 17ss) apuntan a un horizonte que moviliza nuestra vida ética, nuestra acción ciudadana y nuestra espiritualidad liberadora. En ese sentido es un camino que se construye entre todos, desde lo pequeño y cotidiano, desde una ciudadanía activa y desde un discipulado al estilo de Jesús.

    Así mismo, la opción del Dios de Jesús al haberse encarnado en medio del pueblo, nos impulsa a una palabra iluminadora y, sobre todo, a una acción concreta, coordinada y con objetivos alcanzables en vistas al compromiso con los empobrecidos, que cada día aumentan ante el fracaso de las políticas económicas que gobiernos neoliberales vienen impulsando al servicio de elites depredadoras; además, venimos  luchando por la justicia y dignidad, en defensa de los derechos humanos, la vida digna y el cuidado de la casa común.

    No podemos callar en estos momentos. No es posible mirar la realidad desde la ventana de la neutralidad ni desde la comodidad de nuestras casas.

    Por eso queremos públicamente manifestar nuestro anhelo de construir juntos para el bien de nuestra Guatemala un proyecto colectivo, pluralista, incluyente, dialogante, abierto, feminista, ecológico y territorial que se refleje con diáfana claridad en las propuestas políticas que pronto comenzarán a sonar de partidos y lideres que en las próximas elecciones aspirarán a cargos de elección popular, a nivel local, de congreso y autoridades nacionales.

    Hasta el momento, vemos que aquellos partidos que han hechos sus Asambleas y los liderazgos que aparecen, resultan ser más de lo mismo. De ellos no podemos esperar nada nuevo que responda a los anhelos de justicia, de paz y desarrollo que tienen los pueblos.

    Así como se muestra el panorama político partidista actualmente la única opción digna que le va quedando al ciudadano es el voto nulo, para defenestrar el sistema corrupto que nos mata. 

    Nos duele que la alianza criminal que se mueve en el Congreso, comenzando por la presidenta de ese alto organismo aparezcan con discursos que manipulan el mensaje bíblico. Hasta el presidente Giammattei utiliza a pastores incautos para que con sus oraciones se mantengan este régimen de impunidad y corrupción.

    Estos políticos de pacotilla muestran su desfachatez al utilizar el cristianismo con el fin de mantenerse en el poder. De esa forma pretenden apropiarse de programas y candidaturas que, según lo que entendemos, dista tanto del proyecto del Reino anunciado por Jesús de Nazaret. Eso nos mueve, aún con más fuerza, a elevar una palabra profética y esperanzadora.

    Guatemala, sus pueblos, sus culturas, sus familias, sus jóvenes, sus niños y niñas merecen más. Merecen una sociedad que se mueva en la dinámica del amor y no del odio, merecen un sistema de justicia independiente y no una justicia vendida al mejor postor, merecen dignidad humana y no competencia neoliberal, merecen respeto a los derechos humanos y no negacionismo de esos derechos y de la memoria reciente donde fueron vilmente vilipendiados por las fuerzas militares en contienda.

    También merecen un medio ambiente libre de contaminación y no la explotación de la naturaleza y sus especies con proyectos extractivos nocivos, merecen inclusión y respeto a la diversidad cultural y no discriminación. En definitiva, merecen belleza, alegría y esperanza, como expresión del verdadero sentido de la vida.

    Contra el miedo que nos quieren imponer reafirmamos nuestra esperanza, por una Guatemala pluricultural, multilingüe y multiétnica, donde todos puedan decir Guatemala es nuestra y aquí cabemos todos.

    Ha llegado el momento de que todos en Guatemala se levanten para cerrar el paso al pacto de Corruptos. Ya es demasiado el daño que le han hecho a nuestra nación. ¡Basta ya!

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    • De familia campesina jutiapaneca. Presbítero de la Iglesia católica en la diócesis de Jutiapa. Lic. en sociología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Atento a la realidad social y eclesial, para el análisis, la reflexión y el compromiso, desde la praxis de Jesús de Nazaret y del pensamiento social de la iglesia.

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