Incertidumbre. Esa es la palabra que utilizan los periodistas guatemaltecos Marvin Del Cid, Lucia Ixchíu y Gerson Ortiz para describir su vida en el exilio. 

Según la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), alrededor de 25 periodistas de ese país han tenido que exiliarse debido a la censura, agresiones y persecuciones que se han agravado en los últimos 10 años. 

Y es que en Guatemala el periodismo vive una criminalización y castigo constante. Durante 2023, dos periodistas fueron asesinados y los casos aún siguen impunes. El observatorio de la APG registró 171 ataques o limitaciones a la prensa ese año.

Por Katherine Pennacchio


LatAm Journalism Review

Una revista digital trilingüe publicada por el Centro Knight para el Periodismo en las Américas en el Moody College de Comunicación de la Universidad de Texas en Austin.


En 2022, el presidente y fundador del conocido diario elPeriódico, José Rubén Zamora, fue acusado de los presuntos delitos de lavado de dinero, tráfico de influencias y chantaje, y aunque su sentencia fue revocada aún sigue en prisión, y elPeriódico se vio obligado a cerrar en 2023.

Tras la represión a la prensa durante el gobierno del presidente Alejandro Giammattei, en enero de este año, asumió la presidencia de Guatemala Bernardo Arévalo. En reunión con organizaciones periodísticas, el nuevo presidente afirmó que su gobierno “no va a utilizar herramientas para perseguir judicialmente a la prensa”. Además, agregó que “la libertad de expresión es una prioridad en la agenda del gobierno nacional”.

“Está muy reciente el cambio [de gobierno] para saber qué va a pasar con la situación de los periodistas [guatemaltecos] en el exilio. Arévalo se comprometió a probar un mecanismo de protección para periodistas y eso puede generar algunos cambios para los que están trabajando dentro de Guatemala. Pero, no sé si esperar un retorno masivo de periodistas en el exilio. Creo que va a tomar tiempo”, dijo Ortiz a LatAm Journalism Review (LJR).

A continuación presentamos las historias de Del Cid, Ixchíu y Ortiz quienes contaron a LJR cómo es su vida tras el exilio y lo que esperan del futuro del periodismo en Guatemala. 

Marvin Del Cid

El periodista de investigación guatemalteco Marvin Del Cid ha tenido que salir de su país en varias ocasiones por riesgos a su seguridad. 

En 2021 recibió denuncias penales a causa de la publicación de dos investigaciones periodísticas en el medio Vox Populi, del que es cofundador. Vox Populi es un proyecto de la asociación en pro de la libertad de prensa Artículo 35.

Del Cid junto al periodista Sonny Figueroa fueron denunciados por losdelitos de “coacción” y “violación contra la mujer en su manifestación psicológica” luego de la publicación de un reportaje sobre los inmuebles de lujo que han ocupado familiares del exdirector del Centro de Gobierno, Luis Miguel Martínez Morales. 

También fueron denunciados por supuesta violencia psicológica por la Directora de Comunicación del Congreso de la República, Joselyn Fernanda Mérida Solano, después de que en un reportaje se le implicara en una campaña de desprestigio contra la labor del Procurador de Derechos Humanos, Jordán Rodas.

En otras ocasiones, Del Cid ha tenido que salir de Guatemala, según explica a LJR, por amenazas en redes sociales y temor a vigilancia por parte del Estado. Por el momento, está viviendo en Costa Rica con el apoyo de un programa de estudios. 

“No sabes si vas a regresar y el día mañana te va a tocar volver a salir. Mi plan no era venirme para acá [Costa Rica], llegué por coincidencias de la vida. Meter tu vida en tres maletas no es fácil, a veces se pasan momentos complicados”, dijo Del Cid. 

“No sabes si vas a regresar y el día mañana te va a tocar volver a salir… Meter tu vida en tres maletas no es fácil, a veces se pasan momentos complicados”, dijo el periodista de investigación guatemalteco Marvin Del Cid.

A finales del año pasado, Del Cid y Figueroa denunciaron que ellos, junto con otros periodistas, supuestamente fueron catalogados como una “amenaza a la seguridad del Estado” en una filtración de documentos del Ministerio de la Defensa de Guatemala.

“Esto demuestra que desde el propio Estado se planifica la persecución en contra de periodistas. Creo que es un caso gravísimo y delicado. Que el Estado de Guatemala, a través del Ejército, considere a los periodistas una amenaza a la seguridad nacional, nos pone al nivel de grupos terroristas o de narcotráfico. Siento que las organizaciones a nivel internacional no le han dado la seriedad suficiente a este tema”, explicó Del Cid. 

El Ministerio de la Defensa se pronunció negando las acusaciones y expresando que la institución “ve a todos los medios de comunicación como aliados importantes para los propósitos de comunicación estratégica del Ejército, sin sesgo alguno”. 

Según Del Cid, su dinámica periodística ha cambiado mucho con el exilio tanto en Vox Populi como en la asociación Artículo 35. Ya no pueden realizar ciertas entrevistas ni visitar archivos públicos y dependen de colaboradores en el terreno.  

A nivel emocional las consecuencias son más difíciles de superar.

“Nadie tiene planificado salir de su país así. Además, está siempre esa incertidumbre de no saber si voy a poder regresar en algún momento”, dijo. 

Lucia Ixchíu

Lucia Ixchíu nació en Totonicapán, Guatemala, y es indígena k’iche, periodista y artista. Aunque estudió arquitectura en la Universidad de San Carlos de Guatemala, comenzó a interesarse por el área de la comunicación, en 2012, cuando hubo una masacre en su pueblo natal que, según su testimonio, cambió su vida y la de su familia. 

“Decidí empezar a contar mi propia historia que está sujeta a la de nuestros pueblos… comencé a hacer comunicación desde las miradas indígenas y comunitarias y a través de un colectivo me convertí en un altavoz digital”, dijo Ixchíu a LJR.

Luego de este hecho, donde perdieron la vida siete personas al manifestarse contra el alza a la energía eléctrica y en defensa del derecho a la educación, nació Festivales Solidarios un medio de comunicación integrado por artistas, comunicadores y periodistas que se describe como “anticolonial”.

“Comenzamos a hacer comunicación estratégica visibilizando el extractivismo, la destrucción climática de la industria extractiva de minería y monocultivo, y la criminalización a defensores del territorio”, agregó  Ixchíu. 

“Mientras la fiscal no salga, los casos de criminalización, persecución y violencia que ha habido en contra de nosotros [los periodistas] no van a terminarse”, dijo la periodista Lucia Ixchíu. 

En 2020, en el contexto de la pandemia por COVID-19,  Ixchíu fue atacada junto a su hermana Andrea Ixchíu mientras documentaban la tala ilegal del Bosque Comunitario de Totonicapán, a unos 180 kilómetros al oeste de Ciudad de Guatemala.

Luego de este incidente, según Ixchíu, hubo una escalada de violencias, agresiones y campañas de odio y difamación que la llevaron a salir del país. 

“Me negué a salir al principio, por varios motivos. Pero, al final, hubo una campaña en redes sociales donde decían que uno de mis familiares iba a aparecer muerto. Entonces, ya mucha gente me dijo: ‘Mira, Lucia, ya el nivel de violencia ha escalado a niveles exorbitantes’. Así que tuve que salir del país, sin ninguna otra alternativa”, contó la periodista.

Para Ixchíu, el exilio ha sido un proceso fuerte a nivel emocional y económico. Tanto la periodista como su pareja Carlos Ernesto Cano, documentalista comunitario guatemalteco, están en España bajo la figura de solicitantes de asilo. 

“Ha habido una precarización de nuestra vida y eso creo que es importante visibilizarlo. A nadie le interesa darle recursos, fondos o becas a un exiliado. O sea, o hay muy pocos o todo es temporal. Tengo ya casi tres años en el exilio y es muy difícil porque tampoco hay una reinserción real de los gobiernos para que nosotros podamos ejercer o trabajar en nuestra profesión”, explicó. “He tratado de hacer mucha terapia y mucho trabajo personal, pero particularmente ahorita estoy atravesando una situación muy compleja”, agregó.

Ixchíu quiere regresar a Guatemala pero expresa no ver posibilidades mientras que se mantenga la actual Fiscal General, María Consuelo Porras, en su puesto. La periodista tiene varios casos judiciales abiertos en el país donde la acusan de agresiones a militares y civiles durante protestas. Ella dice que dichas acusaciones son falsas.

“Mientras la fiscal no salga, los casos de criminalización, persecución y violencia que ha habido en contra de nosotros [los periodistas] no van a terminarse”. 

Gerson Ortiz

Antes de salir al exilio, Gerson Ortiz trabajaba en elPeriódico, medio guatemalteco fundado por José Rubén Zamora que cerró por completo funciones, en mayo de 2023, después de casi 27 años de existencia.

“Hace un año, la Fiscalía de Guatemala solicitó abrir una investigación en contra de algunos periodistas que trabajamos en elPeriódico. Esto como un proceso penal paralelo en contra de José Rubén Zamora… lo que argumenta la Fiscalía es que José Rubén y nosotros a través de elPeriódico intimidamos (por supuesto que es falso) a operadores de justicia. Entonces nos señalan de obstrucción de justicia”, dijo Ortiz a LJR.

Junto a Ortiz, la Fiscalía también aprobó investigar a los columnistas Edgar Gutiérrez y Gonzalo Marroquin Godoy. Además de la directora de elPeriódico Julia Corado; y los periodistas Alexander Valdez, Cristian Velix, Rony Ríos y Denis Aguilar.

Debido a esta denuncia, Ortiz dijo que organizaciones de Derechos Humanos lo contactaron para advertirle del alto riesgo de encarcelamiento que sufría. 

“La razón de mi salida del país es ese proceso de la Fiscalía abierto en mi contra por el delito de obstrucción de justicia, un delito que está en la normativa guatemalteca con el fin de perseguir al crimen organizado. Es decir, para la Fiscalía los periodistas de elPeriódico éramos parte del crimen organizado”, explicó. 

Sin embargo, Ortiz no tiene ninguna orden de captura en su contra aunque dijo que extra oficialmente se le había informado que así sería. 

“Nosotros supimos que las iban a pedir [las órdenes de captura] y también por eso salgo del país, pero la Fiscalía nunca las pidió. Creemos que es porque en realidad no tenían pruebas en nuestra contra”, explicó. 

Ortiz dijo que, después de 17 de experiencia como periodista, su dinámica de trabajo ha cambiado. El exilio, según sus palabras, le ha generado una distancia con la realidad del país que luego la puede ver plasmada en el texto. Además, siente que a nivel emocional su salida le ha pasado factura.

“He tenido momentos de muchísima incertidumbre que tienen un efecto bastante nocivo en la salud mental. Esa incertidumbre de no saber qué hacer y no saber cuál puede ser tu siguiente paso”, dijo.

El futuro del periodismo en Guatemala

El futuro del periodismo en Guatemala es incierto. Colectivos de periodistas en ese país han creado campañas que buscan sensibilizar a la población sobre la importancia que tiene la profesión para la sociedad y para la democracia. Aunque, aún es muy pronto para conocer los resultados de ese esfuerzo. 

Para Ixchíu el futuro del periodismo es indígena y pertenece a las mujeres.  

“El tema de las radios, los podcast y el trabajo desde las voces indígenas es algo que ha crecido muchísimo en los últimos años. Cuando yo empecé en el 2012, éramos muy poquitas las mujeres indígenas que hacíamos comunicación o que éramos visibles; era bien complicado que se nos reconociera. Ahora veo con mucha emoción a muchas jovencitas indígenas haciendo comunicación en Guatemala”, dijo. 

Del Cid confía en el poder del periodismo guatemalteco pero le preocupa la desinformación creciente en redes sociales. 

“Creo que es el momento en el que más periodismo de investigación hay que hacer. Tenemos un gran compromiso al presentar información contrastada y respaldada”, explicó. “Todo lo que hemos publicado nosotros está respaldado, respaldado y contrastado, pero hay grupos de poder ahora que difuminan la información para que los reportajes que son serios pierdan impacto”, agregó. 

Ortiz dijo tener la percepción de que la audiencia no está conectada con el periodismo como antes. 

“En el caso concreto de elPeriódico. Sí hubo un apoyo intrínseco y muy fuerte por parte del público. Hasta organizaron manifestaciones para apoyar a José Rubén. Pero, eso no ocurre con todos los medios”, dijo Ortiz. “Siento que la gente en Guatemala está un poco desconectada de los medios de comunicación. No hay esa visión de que los medios son importantes para una democracia. No se ha construido esa visión”.

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