Después de meses de investigación, Vox Populi confirmó que el abogado de la Fundación Contra el Terrorismo (FCT), organización que persigue periodistas, operadores de justicia y líderes sociales, adquirió una casa en el exclusivo Club Juan Gaviota – Marina del Sur.

    La millonaria propiedad forma parte del recién inaugurado proyecto Brisas – Juan Gaviota y fue comprada al contado mediante dos cheques, dinero que, según Raúl Amilcar Falla Ovalle, sancionado internacionalmente como actor corrupto, es de origen lícito.

    La figura de Falla Ovalle ha cobrado notoriedad no solo por las sanciones que le prohíben el ingreso a Estados Unidos y a la Unión Europea ( 38 países en total), sino también por el misterio que rodea a los financistas de la FCT.

    Sonny Figueroa
    sonnyfigueroa@voxpopuliguate.com
    Artículos de Sonny Figueroa

    Marvin Del Cid marvindelcid@voxpopuliguate.com
    Artículos de Marvin Del Cid

    La adquisición del lujoso inmueble se desglosa de la siguiente manera en el contrato: compra de la propiedad por Q1 millón 742 mil 468 (unos US$223 mil) y una acción (membresía) que le otorga derecho de uso de las instalaciones de Marina del Sur por Q1 millón 45 mil 481 (alrededor de US$133 mil).

    Además, pagó el 12 por ciento de Impuesto al Valor Agregado (IVA) por Q209 mil 100, con lo cual el monto total de la compra fue de Q2 millones 997 mil.

    Vox Populi conversó con varios propietarios de ese residencial vacacional quienes coincidieron en que adquirir una casa por menos de Q5.3 millones (aproximadamente US$700 mil) es prácticamente imposible. Lo único que se podría comprar por Q3 millones es un apartamento en las torres ubicadas en el lugar.

    La nueva vivienda de descanso de Raúl Amilcar Falla Ovalle está valorada en más de US$700 mil en el mercado inmobiliario; sin embargo, documentos en poder de Vox Populi revelan que el fundador de la FCT pagó supuestamente un monto inferior.

    Esta práctica de no reportar en el Registro de la Propiedad el valor real de los inmuebles es para evadir el pago que les correspondería por concepto de IVA e Impuesto Único sobre Inmuebles (IUSI).

    El negocio se registró el 22 de febrero de 2024 en la escritura número 17, autorizada por el abogado y notario Lizzardy Addonay Serrano López (colegiado 28,497). 

    La propiedad fue vendida por la empresa Bacobrisas, S.A., una sociedad de reciente creación constituida por el notario Juan Andrés González Fuentes (colegiado 23,930) el 20 de mayo de 2021 e inscrita en el Registro Mercantil el 1 de junio del mismo año.

    Por Bacobrisas, S. A. firmó su actual representante legal, María Cristina Sánchez Gómez,  quien continúa bajo investigación de este medio.

    En el documento de compra-venta de la millonaria propiedad así como de la acción que lo convierte en socio de Marina del Sur, Raúl Amilcar Falla Ovalle asegura que el dinero usado para esa transacción proviene de actividades lícitas.

    La construcción de las primeras casas en el Club Marina del Sur empezaron en 2002. En esta imagen satelital de 2003 se observa que no hay más de 20 casas en el lugar. (Imagen: Google Earth / Vox Populi)

    En imágenes satelitales de 2023, 20 años desde la anterior, se observa un crecimiento en la construcción de casas y edificios en el complejo Marina del Sur. (Google Earth / Vox Populi)

    Un club exclusivo

    Juan Gaviota – Marina del Sur es un exclusivo complejo vacacional de mansiones y apartamentos frente al mar del pacífico en donde convergen miembros de la élite guatemalteca —políticos, empresarios y militares— así como narcotraficantes (usando testaferros) y también extranjeros.

    En su sitio web señalan que un “grupo de empresarios visionarios compró un gran terreno con 15 kilómetros de playa sin desarrollar y creó, de la nada, el proyecto turístico e inmobiliario más importante del país (el cual empezó en 2002)”.

    En el lugar las personas han construido sus mansiones a su gusto, pero también hay proyectos como apartamentos y como el de Brisas – Juan Gaviota que tienen residencias con un estilo específico.

    De hecho, en este lugar Roxana Baldetti adquirió en 2008 (siendo diputada) una propiedad por Q4 millones 560 mil (unos US$600 mil al tipo de cambio de ese año). Sin embargo, el Estado la confiscó años después al comprobarse que provenía de actos de corrupción.

    Actualmente esa casa está bajo el control de la Secretaría Nacional de Administración de Bienes en Extinción de Dominio (Senabed) adscrita a la Vicepresidencia de Guatemala.

    En el ingreso al Club Marina del Sur hay tres talanqueras que se abren con tarjetas que son entregadas a los propietarios y socios. Del otro lado solo hay una puerta de salida. (Imágenes: Vox Populi)

    La lujosa casa de Raúl Amilcar Falla Ovalle (quien insiste en presentarse como periodista sin serlo) está en el complejo Brisas – Juan Gaviota, un proyecto inmobiliario que cuenta únicamente con 38 casas, siendo uno de los espacios más lujosos.

    En ese complejo hay cuatro tipos de residencias: Luxury Park Villas (4 unidades), Amaya Woods Residences (6 unidades), Luxury Sky Garden (8 unidades) y Sky Garden Residences (20 unidades), en este último grupo está la casa de Falla Ovalle.

    Brisas – Juan Gaviota fue diseñado por Lane Pettigrew y otros arquitectos de la compañía LPA, que son reconocidos a nivel internacional por la creación de residencias y resorts que los ha llevado a recibir premios.

    Diversas inmobiliarias y agentes de bienes raíces describen el proyecto como un “paraíso arquitectónico construido sobre un área virgen frente al pacífico guatemalteco”.

    En la edificación de Brisas – Juan Gaviota participaron varias empresas, entre ellas: Grupo Juan Gaviota, HGR Group, Los Arquitectos LPA y Archila-Rivera Ingenieros y Arquitectos.

    Desde la casa de Raúl Amilcar Falla Ovalle se tiene acceso directo a la laguna natural Amaya, uno de los principales atractivos del nuevo proyecto que tiene salida a una playa privada. La página oficial de Brisas – Juan Gaviota lo presenta como “el lugar perfecto, donde el mar es el protagonista”.

    El proyecto Brisas – Juan Gaviota tiene diferentes amenidades como salones de eventos, piscinas, juegos para niños y una cancha de fútbol que está a pocos metros de la casa 52 de Raúl Falla y su familia. (Fotografías: Redes sociales / Vox Populi)

    La casa de Raúl Falla

    En documentos en poder de Vox Populi se detalla que el terreno del que es propietario Raúl Amilcar Falla Ovalle tiene una extensión de 589 metros cuadrados, mientras que la construcción interior de la casa tiene 218 metros cuadrados.

    La residencia se distribuye en tres niveles. La planta baja incluye dos estacionamientos techados, sala, comedor y cocina totalmente equipados, además de un baño de visitas. Dormitorio principal con baño privado. También se encuentra un cuarto de servicio con baño, así como una lavandería y despensa.


    En el segundo piso hay tres dormitorios (uno principal), cada uno con baño propio y balcón privado. En el tercer nivel se encuentran un área techada, piscina (tipo jacuzzi), jardines adicionales y un elevador de alimentos.

    En el exterior la casa tiene una sala y comedor al aire libre, deck, área de daybeds (para cambiar niños), piscina de 30 metros cuadrados con ampliación, lagartera (por el tipo de construcción) bar, sala de firepit (brasero), zona de hamacas y jardín.

    La vivienda de playa de Falla Ovalle queda cerca de la entrada y colinda con la cancha de fútbol así como del área de juegos de niños. Se identifica como la 52.

    “Esta residencia combina lujo, privacidad y áreas diseñadas para el entretenimiento, convirtiéndose en una opción ideal para quienes buscan confort y estilo en un mismo lugar”, señala el sitio  web de Brisas – Juan Gaviota.

    En las siguientes fotografías se puede apreciar a Raúl Amilcar Falla Ovalle junto a su esposa, Marlin Elizabeth Cáceres Cabrera y su hija, María Fernanda Falla Cáceres disfrutando de su nueva casa en Marina del Sur.

    Raúl Amilcar Falla Ovalle junto a su esposa Marlin Elizabeth Cáceres Cabrera y su hija, María Fernanda Falla Cáceres en la casa 52 del proyecto Brisas – Juan Gaviota. (Fotografías: Vox Populi)

    La casa del abogado Raúl Amilcar Falla Ovalle en el proyecto Brisas – Juan Gaviota es del modelo Sky Garden Residences como las que se ven en las anteriores fotografías. Es de tres niveles, piscina, jacuzzi, 4 habitaciones y acabados de lujo. (Fotografías: Vox Populi)

    Los padrinos

    Marina del Sur es un exclusivo desarrollo frente al mar, situado en las costas del Pacífico, a tan solo media hora del Puerto de San José y muy cerca de las playas de El Paredón.

    Para comprar una residencia en este lugar se requiere del respaldo de quienes ya tienen inmuebles en el proyecto, lo que lo hace ser un lugar exclusivo en donde solo gente que se conoce pueden ingresar a ser socio y propietario.

    En este caso, los padrinos de Falla Ovalle fueron Lucía de Montenegro, María de los Ángeles Barillas y Ana Isabel Paiz (las tres tienen casa en el lugar), según la información en poder de Vox Populi.

    De hecho, para pedir información sobre las propiedades que aún están disponibles en el sitio web de Brisas – Juan Gaviota se debe llenar una ficha con el nombre, número de teléfono, correo electrónico, lugar de trabajo y el nombre de tres padrinos que son socios de Marina del Sur, de lo contrario no responden a la solicitud.

    Los padrinos de Raúl Falla para poder ingresar a Marina del Sur fueron Lucía de Montenegro, María de los Ángeles Barillas y Ana Isabel Paiz. (Imagen: Vox Populi)

    En los registros públicos, Raúl Amilcar Falla Ovalle fue contratista del Estado como asesor legal en 2016 de la Cruz Roja Guatemalteca cobrando Q15 mil mensuales. De igual manera, en 2014 fue asesor en el Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentacion (MAGA) con ingresos de Q18 mil.

    Su dirección en las facturas que entregaba al Estado era una propiedad ubicada en la zona 1 de la colonia Lomas de Portugal en el municipio de Mixco. En ocho años, Falla Ovalle pasó de cobrar Q15 mil como asesor legal en la Cruz Roja a comprar una casa valorada en Q3 millones en Marina del Sur.

    La Fundación Contra el Terrorismo

    En julio de 2021, el Departamento de Estado de los Estados Unidos sancionó con el retiro de visa e incluyó en la Lista Engel a los fundadores de la Fundación Contra el Terrorismo, Raúl Amilcar Falla Ovalle y Ricardo Rafael Méndez-Ruiz Valdés, por “socavar la democracia y el Estado de derecho en Guatemala”.

    Asimismo, el pasado 12 de junio de 2025, el Consejo de la Unión Europea (UE) anunció medidas restrictivas contra la FCT, Falla Ovalle y Méndez-Ruiz. Ninguno de ellos puede ingresar a territorio europeo y, en caso de poseer bienes inmuebles en países miembros de la UE, estos quedarán congelados.

    “La Fundación Contra el Terrorismo y sus miembros han impulsado investigaciones penales contra operadores de justicia, periodistas y representantes del gobierno, además de intimidar a la sociedad civil y al poder judicial”, señaló la UE.

    Esta organización fue creada el 5 de julio de 2013 por Moisés Eduardo Galindo Ruiz (quien también está sancionado por EE.UU.) en la escritura ocho del notario y militar. Está ubicada en la 1 calle 16-97, zona 15 de la Ciudad de Guatemala.

    Raúl Amilcar Falla Ovalle junto a Ricardo Méndez-Ruiz, ambos integrantes y fundadores de la Fundación Contra el Terrorismo. Ambos fueron sancionados por Estados Unidos y la Unión Europea por ser considerados actores corruptos. (Fotografía: Redes sociales)

    Sus fundadores son: Raúl Amilcar Falla Ovalle, Ricardo Rafael Méndez-Ruiz Valdés, Carlos Leopoldo Alvarado Palomo, Edgar Danilo Ruiz Morales, Luis Estrada Valenzuela, Óscar Germán Platero Trabanino y Mario Efraín Ávalos Mejía, los dos últimos fueron oficiales del Ejército de Guatemala, pero además vinculados a actos de corrupción.

    El representante legal es Méndez-Ruiz e inició con un patrimonio de Q50 mil (unos US$6 mil 500) y cada uno de las anteriores personas aportó Q7 mil 142 (unos US$930 dólares).

    Unos de sus objetivos y fines de acuerdo con el documento de constitución es la proyección social, solidaridad humana y asistencia humanitaria, pero principalmente, la asistencia y asesoría legal a exmiembros de las fuerzas de seguridad del Estado (militares).

    Sin embargo, actualmente se involucra como querellante en casos que inicia el Ministerio Público en contra de periodistas, líderes indígenas, estudiantes universitarios, sociedad civil y exoperadores de justicia que en el pasado han encarcelado a militares, empresarios y políticos por casos de corrupción.

    “Preso o prófugo” es una de las amenazas que FCT y sus integrantes lanzan de forma recurrente contra quienes consideran incómodos.

    La organización funge como querellante en el proceso contra el periodista José Rubén Zamora, quien permanece en prisión desde hace más de tres años.

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